Autocuidado para Superhéroes

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Autocuidado para superhéroes

Por Ada Prieto.

Pensamos que dependemos de nuestro coche o de nuestro ordenador para poder trabajar. Por eso lo cuidamos para que siga funcionando o incluso para que funcione mejor aún. Lo mismo pasa con nuestro organismo, al fin y al cabo somos nuestra principal herramienta de trabajo, y también necesitamos cuidarnos para ofrecer un buen servicio.

Aquí traigo algunas claves importantes para funcionar adecuadamente, según he comprobado tanto en mí misma como en otras personas:

Descansar

1) Descansar: No sólo dormir, sino descansar realmente, que es lo que conseguimos durante el sueño profundo.

Es posible que te cueste “coger” el sueño una vez entras en la cama, o que te despiertes durante la noche y no puedas volver a dormirte porque te quedas dándole más vueltas a la cabeza.

En este caso, además de los combinados de melatonina con pasiflora, valeriana, etc. , puede ayudarte aprender alguna técnica de respiración o relajación como este sencillo ejercicio: llevar la atención específicamente a tu respiración, sin tratar de cambiarla. Poco a poco se irá haciendo más lenta y la excitación que generan los pensamientos se transformará en la calma necesaria para llegar al sueño. Y si esto no funciona, no tengas reparo en recurrir a tu médico para que te prescriba algo suave sólo durante un par de meses; es mejor descansar con ayuda que no descansar.

También es importante mantener una buena higiene del sueño.

Comer bien2) Ya sabes que somos lo que comemos. Y según cómo alimentes tu cerebro, así te funcionará. Nutrientes importantes son el magnesio (almendras, espinacas, garbanzos, perejil, …), los hidratos de carbono (avena, legumbres, aceite de oliva, …), fósforo (huevos, marisco, carne de vaca y de ave, …), la vitamina B6 Y B12 (nueces, pistachos, plátanos, sardinas,..) y el zinc (manises, chocolate negro, semillas de sésamo, semillas de calabaza,…).

Después de períodos, como hemos tenido todos, de agotamiento intenso, el complejo vitamínico B nos ayudará a regenerar nuestro organismo de ese desgaste y proteger el sistema de defensas. Lo encuentras en  los huevos, frutos secos, coliflor, zanahorias, atún y las setas.  En farmacias podemos conseguir también suplementos vitamínicos que te ayuden a compensar estas carencias.

Últimamente se está investigando bastante sobre la relación entre la vitamina D y el estado de ánimo.  La falta de la vitamina D dificulta la síntesis de serotonina y este déficit se relaciona con la depresión. La vitamina D se absorbe en alimentos como salmón, leche, soja, yogur y cereales, pero también a través de la exposición  al sol. De ahí también el origen de los trastornos estacionales, cuando las horas de luz solar se acortan.

Cuidado también  con abusar de alimentos fritos con aceite de girasol, el azúcar añadido, y la comida rápida, porque se están relacionando con enfermedades neurodegenerativas.

Ocio

3) Cuida tu ocio, es tan importante como el trabajo: Además de dormir, el cerebro descansa con dos elementos fundamentales: el ejercicio físico y las relaciones con otras personas. Poner al cuerpo en movimiento con lo que más nos guste (correr, fútbol, yoga, bailar, …) y quedar con gente para hablar de cosas que, preferiblemente, nada tengan que ver con cuestiones del trabajo o problemas cotidianos, sino simplemente para reír y pasarlo bien.

Escuchar música que te guste, porque sientes que te activa, te inspira,  te relaja o simplemente te acompaña. En el coche, mientras trabajas, mientras te duchas o mientras no haces nada.

Y dedicar tiempo a hacer cosas que te gusten, sólo por el placer de hacerlas: el hacer por hacer. Si es un actividad muy diferente de tu trabajo habitual, mejor. Piensa en informáticos que aprenden a coser, dentistas que se absorben en los videojuegos, …

Puede sorprenderte incluso que se te ocurran grandes ideas o que encuentres una solución interesante a un problema mientras estás en otra actividad, siguiendo la teoría de los vasos comunicantes.

Todos/as sabemos que esto nos hace bien, lo más importante es integrarlo en nuestra vida habitual, que esos cafés y el rato de ejercicio tengan su espacio tan sagrado como el trabajo.

Emociones4) Gestiona adecuadamente tus emociones: Lo que sentimos impregna todas nuestras acciones, pensamientos, y tu actitudes. Cuando te aparezcan pensamientos negativos, te enfades, te agobies, … tómate un momento para:

  • Pararte y respirar.
  • Darte cuenta de que existe una emoción importante en ese momento.
  • Ponerle un nombre: frustración, rabia, culpa, vergüenza, miedo.
  • Pensar, sin juzgar, qué hay detrás de esa emoción, qué necesidades manifiesta y qué te impulsa a hacer.
  • Expresarla o compartirla, si sentimos que nos puede ayudar.
  • Tomar alguna decisión, si es necesario.

No conviene tomar decisiones cuando las emociones son muy intensas, porque no serán racionales. Las emociones intensas hay que manejarlas como cuando tienes una lata de refresco agitada: o esperas a que baje la presión  antes de abrirla, o la abres en un sitio donde no pueda salpicar a nadie.

También te puede ayudar reflexionar sobre cómo se relacionan tus pensamientos y tus emociones.

Lenguaje5) Háblate bien: Seguro que no hay nadie con quien hables más que contigo mismo/a. Ni tu pareja, ni tu padre, ni tu madre: estás harto/a  de oírte. Y esto es normal, porque eres quien tienes más cerca 😛

Procuramos hablar bien a los demás para que se sientan bien con nosotros. ¿Haces lo mismo contigo?

El lenguaje que utilizas condiciona tu actitud ante lo que ocurre. Si te dices que este trabajo “va a ser muy difícil”, probablemente te sentirás más desmotivado/a que si te reconoces que “vas a necesitar trabajar mucho y aprender nuevas cosas”, por ejemplo. Si hablas de “errores”, ya estás juzgando de forma negativa un “resultado” determinado y puede costarte más afrontarlo con distancia para elaborar mejoras.

Parece una tontería, pero cambiar el lenguaje interno puede cambiar tu actitud, tus emociones, y la imagen que tienes de ti mismo/a.

 

Recuerda que los trabajos, los problemas, las crisis, … todos pasan. De una forma u otra, empiezan y acaban. Lo único que permanece eres tú: tu cuerpo, tu mente, tu esencia. De ti y de tus decisiones depende el cómo.


Ada PrietoAda Prieto es psicóloga y formadora. Orientadora Socio-Laboral. Coordinadora en Espacio Abierto Telde. Autora del blog Hablando D-Espacio. Artesana de pequeñas y grandes ideas, asidua del teatro y de las chuches.

Perfil de Ada Prieto en Linkedin.

1 comentario
  1. Juan Gustavo
    Juan Gustavo Dice:

    Me parece intersante,pero la parte que puedes ampliar es hacer en profundidad lo que tiene que ver con nuestro lengue interno,una guia de palabras positivas o refleciones vendria muy bien

    Responder

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