Efecto bengala

,

Alejandro Ramos Melián

Alejandro Ramos Melián
Coorganizador y Ponente en #SuperHeroes15
Twitter: @RamosMelian

 

 

 


Situémonos: quieres desarrollar una muy buena idea, estás ansioso por hacerlo, pero te faltan compañeros, un equipo que responda y crea en tu iniciativa. ¿Cuántas veces nos habremos visto en esa situación? Seguramente, más de una vez. Solemos echar culpas a los otros… Que son apáticos, que no se mueven, que no hay nadie que mueva ficha, etc. Pero en realidad, no tienen porqué confiar en tu idea, ni existe ningún aval en ese momento que a ellos les asegure algún tipo de rentabilidad, bien sea emocional o material. El tiempo, nuestro tiempo, es sagrado, no puede regalarse, es irrecuperable y no puede ser rebobinado. No existen viajes en él (aún) y, por lo tanto, no podemos exigir a los demás que gasten el suyo por nuestros sueños, deseos o caprichos.

Pienso que existen tres maneras para que puedan iniciar el viaje a tu lado: apostando desde un principio por ti (suelen ser personas que te conocen); pagando (el momento que te dedica un extraño, debe retribuirse) o, encendiendo una bengala. ¿Qué quiero decir con esto?

Hace unos días, veía una película, muy mala por cierto, pero una de sus escenas me dio qué pensar. En ésta, el protagonista pedía a sus compañeros, todos exploradores, que lo acompañaran al otro lado del río; «allí no hay nadie», les decía. Ninguno dio el primer paso. Así que cogió su mochila y caminó, atravesando un inhóspito y oscuro paraje. Cuando llegó a la zona iluminada, giró sobre sí mismo, sacó una especie de pistola de señalización y disparó una bengala que surcó los aires a toda velocidad hasta llegar a cierta altura. Poco a poco, iba desacelerando, hasta que, por la dichosa gravedad, frenó y empezó a caer. Mientras bajaba, iluminó el terreno en el que se encontraba y la oscuridad desapareció, mostrando un camino bastante franco. Los compañeros, al verlo transitable, se cargaron encima sus equipos y corrieron a su encuentro.

Como comenté, era una película bastante aburrida pero, al menos, me sirvió para escribir este post y atesorar un nuevo concepto al que recurriré mucho: el efecto bengala.

En resumidas cuentas… Si quieres iniciar un proyecto y, en ese momento, nadie está alineado, bien sea por una cosa o por otra, con tu pasión, camina solo, ya se sumarán otros cuando tengas algo visible o tangible. No tienen porqué confiar en ti desde un comienzo, ni tampoco tienes que sentirte mal por ello. Pueden pensar, por ejemplo, que vendes humo, y no brasas. ¡Enciende la bengala! Cuando llegue el momento, vendrán.

efecto

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario